A un paso del paseo de poniente en Málaga, el Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce muestra observatorios, pasarelas y carteles que explican migraciones. Es posible avistar gaviotas, cormoranes, garzas e incluso, en temporadas, flamencos. Caminar despacio, hablar bajito y usar prismáticos infantiles convierte la visita en juego detectivesco. Luego, volver al litoral urbano con nuevos ojos hace que cada ola suene a historia recién aprendida y compartida.
Las pasarelas elevadas de Artola protegen un sistema dunar frágil mientras acercan su belleza a familias curiosas. Los paneles explican cómo el viento modela la arena, qué plantas resisten la sal y por qué debemos quedarnos en las plataformas. Niños y adultos observan huellas, comparan texturas y reconocen fragancias de matorral. Volver al paseo marítimo después de entender este paisaje despierta respeto, preguntas nuevas y ganas de seguir explorando juntos.